Declaración de Podemos Sanidad Madrid sobre la Crisis del Ébola

La situación que ha generado el primer caso de contagio del virus del Ébola en España, y primero fuera de África, pone de manifiesto la ineptitud, falta de previsión y desprecio a la salud de la ciudadanía que tiene el gobierno del Sr. Rajoy y en particular, la ministra de sanidad, Sra. Mato.

Tras la gran movilización de la ciudadanía y de las y los profesionales sanitarios, y conscientes del caos que han sembrado, y de la creciente indignación que han creado las miserables palabras del consejero de sanidad de Madrid acusando a la trabajadora sanitaria contagiada, el gobierno ha decidido aparentar un cambio de orientación: Ahora, el Presidente del gobierno acude al Hospital Carlos III a interesarse por la enferma y demás profesionales, y la ministra de sanidad anuncia la creación de dos Comisiones. Estos gestos no son ninguna garantía de un cambio de política sanitaria: No se contempla la dotación presupuestaria que sería necesaria, ni se interrumpe el proceso de reconversión del H. Carlos III en hospital de media y larga estancia, como se puede comprobar en el BOCM del mismo día 9 [1], donde se publica la adjudicación del contrato a Copcisa.

Ante esta situación de extrema irresponsabilidad de un gobierno que tanto presume de defender “la vida”, y que pone en peligro la de todas y todos nosotros, denunciamos:

En primer lugar, la precariedad de recursos y necesaria coordinación de los mismos para enfrentarse a situaciones como la actual. Esperanza Aguirre, al hacer desaparecer la Dirección Gral. de Salud Pública y el Instituto de Salud Pública en el año 2008, dejó a la Comunidad de Madrid sin la herramienta principal para manejar una crisis biológica.

En segundo lugar, los recortes y privatizaciones del sector sanitario que se concretaron en el Plan de Sostenibilidad de la CM del año 2012, que incluía la transformación del Hospital Carlos III, hasta entonces hospital de referencia para las enfermedades infecciosas y tropicales, en un hospital de media y larga estancia. La presión ejercida por la Marea Blanca frenó en parte dicho Plan, pero no consiguió paralizar el desmantelamiento del Hospital.

En tercer lugar, el desprecio hacia las y los profesionales sanitarios a quienes no se ha entrenado como era necesario, ni se ha dotado de la protección adecuada, ni de la información actualizada para poder afrontar la atención de los primeros contactos, con el consiguiente riesgo para sus vidas, como ahora se está comprobando. El desmantelamiento del hospital ha conllevado la desaparición de los equipos especializados que antes del citado Plan se habrían encargado de esta crisis.

En cuarto lugar, la acción de gobierno ha tenido como único empeño en política sanitaria la reducción de la inversión pública, dado que pretende cumplir el déficit al que se comprometido después del rescate bancario. Nunca ha sido una prioridad la salud, lo que demostró la decisión de repatriar a los dos sacerdotes.

En quinto lugar, al igual que el resto de la “comunidad internacional” este gobierno no está poniendo el más mínimo interés en proporcionar los recursos humanos y materiales necesarios a los países en donde se está extendiendo la epidemia.

Los actuales responsables de este desastre deben ser relevados. En tanto no revierta esta situación insostenible y se garantice que el Hospital Carlos III recupere su posición de centro de referencia se mantendrán las movilizaciones.

12-10-2014

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